A donde se fue la sonrisa de
aquella niña traviesa que no podía separarse de su manta blanca y su biberón?
En donde quedo esa pequeña que al llegar de la escuela no paraba de hablar para
hacer a todos reír? Cuando fue que esta chiquilla comenzó a preocuparse por la
situación económica de su hogar? Cuando fue la última vez que esta chiquilla se
sintió realmente amada?
Porque una niña como yo con
una extraordinaria vida podía llegar a odiarse tanto así misma? Sensible, ésa
es la respuesta… era una niña demasiado sensible, con un corazón blando y suave
quasi intocable, de una ternura extrema, pero tanta dicha fue a parar a lo que
soy actualmente: Una chica con un trastorno alimenticio. Dejan de ser lindas
palabras?
Reconozco… era una niña
consentida y mimada, durante mucho tiempo sentí tanto amor y protección con
respecto a mi familia, un cariño cálido y verdadero que me convirtió en una
personita tímida y reservada, mi única protección eran mis padres. No faltó
mucho para que la diversión acabara, al tiempo que crecía una enfermedad era
diagnosticada en mi hermana, fueron noches duras, días intensos, años eternos que
aún perduran… yo era la más preocupada por su estado, era su compañía nocturna,
era su aliada y su guardiana. Pero esto ella no lo sabía… constantemente se
burlaba de mi manera de coger los cubiertos en la mesa, de una que otra palabra
mal pronunciada, de mis actitudes asociales, hasta de mi diferencia de color de
piel y ojos con respecto a los de ella.
En mi pequeño cuerpo habían
2 vidas… una se postraba en casa, donde pasé a ser un segundo plano por la
enfermedad de mi hermana y años más tarde un tercer plano cuando nació mi
hermano; la otra era la vivida en la escuela, donde era amada por profesores,
compañeros y hasta empleados…. Las dos no eran tan malas, en casa disfrutaba
los instantes junto con mi hermano convirtiéndolo en mi muñeco de peluche y en
la escuela todos me admiraban, lo que se convirtió en un pequeño pero duradero
ego lo que concluye una perjudicación por mi parte: ya no aceptaba que no me
dieran la razón en todo.
A pesar del inmenso cariño
que recibía por parte de compañeros, profesores y demás, deseaba recobrar el
cariño de mis padres, me sentía poco amada y demasiado trivial… mis notas
académicas no eran igual ni mejores que las de mi hermana, mi timidez resultaba
ser fastidiosa, mis constantes llantos sin motivo eran incomprensibles, era
traviesa, tímida, curiosa, reservada y demasiado sensible, pero mi hermana no.
Los sentimientos de culpa se
penetraban en mi mente sin querer salir, la sensación de ser muy poco para mi
familia era lo primero que se avecinaba por mi mente al despertar, el saber que
mi hermana era mejor en todo era decepcionante para mi… sentía que estaba
perdiendo lo mas importante en mi vida, tenía la sensación de hacer algo para
regresar todo a la normalidad, no me gustaban las tristezas y amarguras pero ya
vivía en una de ellas.
A lo largo de los años,
crecía mi vida social y era lo que más me gustaba y me sentía protegida,
acompañada y lo más importante querida. Pero de tras de esa adolescente con
cara sonriente y alegrando a los demás había una niña… sí una niña, una niña
triste, perdida y solitaria que necesitaba de alguien que la amara solo a ella.
Mi mente me pedía que
luchara que hiciera algo por recuperar lo supuestamente perdido… mi nivel de
perfeccionista pasó de un 2 a un 10, ya no era el deseo de ser buena hija, sino
el de competir, el de ganarle a todos en especial a mi hermana… me di cuenta lo
fuerte que era, pero no tanto como lo imaginaba, seguía siendo esa chiquilla
que lloraba sin saber porqué, tiempo después estas lagrimas derramadas se
debían a la razón del verme y sentirme gorda, aunque siendo realista, no lo
estaba.
Tenía un cuerpo de
maravilla, no soy alta pero todos envidiaban mi figura y reconozco que aun lo
hacen… algunos. Mi ego comenzaba a crecer con tal de satisfacer a los demás,
ahora era la chica divertida, alegre, inteligente y la que se comía lo que
fuera. Comencé a amar la comida, su sabor dulce, salado, áspero, sus olores y
aromas, su arte, su presentación… pero toda esa comida debía parar en algún
sitio y en mis caderas y piernas se postró rebelde y perezosa sin querer
marcharse de allí.
Debido a la enfermedad de mi
hermana adelgazó bastante, dejándome a mí en segundo lugar… ahora era ella la
delgada. Paso mucho tiempo y aunque mi vida social fue perfecta mi relación en
casa no lo era como deseaba algo tímida y reservada pero no tanto como antes.
Sentía mucha presión sobre mí,
me excedía estudiando y esforzándome por sacar mejores notas que todos, cuidaba
a mi hermano y me ocupaba de los quehaceres de casa para demostrar lo buena y
responsable que era como hija, y ahora debía adelgazar… toda esa comida que
consumía a diario por querer sobresalir entre amigos comenzó a torturarme, a
distorsionar mi imagen a empeorar mi sensibilidad, a bajar aun más la poca
autoestima que tenía.
Aun recuerdo el primer día
que vomité… un diciembre época de navidad, en casa de unas tías, después de
haber comido bastante sentirme tan llena, una extraña voz me condujo hacia al
baño, tragué un poco de agua, acerque mi rostro hacia el inodoro y comencé a vomitar,
Salí del baño y todo era igual, todo seguía en su sitio, mis familiares seguían
charlando y riendo, yo no entendía que había acabado de hacer.
Esa sensación de comer todo
lo que quisiera, luego ir al baño vomitarlo y volverme a sentir ligera era y
sigue siendo inexplicable.
El primer año comencé a
dejar de comer entre semana que eran los días de escuela, me las ingeniaba para
no comer, los fines de semana dormía y hacia ejercicio todo el tiempo aunque
comía pues mis padres no trabajaban esos días, el dinero que ahorraba ya no lo
usaba para comprar ropa y objetos para mí o para los demás sino para comprar
laxantes y todo lo que fuera adelgazante. Todo fue convirtiéndose en un
secreto, entre mi mente mi cuerpo y yo…
No veía cambio alguno en mi
cuerpo, tenía una distorsión algo grande, le tenía tanto pavor a la comida
diferente a la que me correspondía el fin de semana y aun recuerdo cuando la
bascula marcó 35kg. Sentía el poder y una felicidad inexplicable, mi madre
quedo perpleja e incomprendida, lo que indujo a que sospechara que algo extraño
ocurría en mí y finalmente le dio al blanco.
Mis sentimientos de culpabilidad
crecieron y me sentía presionada, triste, decepcionada, tome la decisión de
descansar por un largo tiempo… un largo tiempo en el que mi peso regreso a los
50kg. Al notar esto la desesperación regresó, el miedo seguir perdiendo vida
social e interés por que supuestamente estaba gorda, así que regresé… pero la
misma fuerza que tenía antes nunca volvió, ahora se apoderaba de mi la bulimia,
el comer sin parar, la culpa que me carcomaba y los vómitos constantes… poco a
poco, al transcurso de los años, no podía parar… comer, comer, comer, vomitar,
vomitar, llorar, culpas… pero mi vida social había vuelto a la normalidad,
había vuelto a sonreír, pero nadie notaba que la culpa era mucho mayor que
antes.
Las calorías pasaron a ser
mi practica matemática, trataba de contarlo todo, pero me era imposible hacerlo
con exactitud, sumar, restar, sumar, sumar…. Me volvía loca. Éste control fue
descubierto por mis familiares, lo que me llevó a asistir a controles
psiquiátricos, lo cual me gustaba, pero me entristecía, era la única persona
que me escuchaba sin reprocharme, me desahoga de una manera increíble, y días
anteriores anotaba con detalles lo que le contaría en la siguiente consulta.
Todo era confianza y tranquilidad hasta que me pesaba y salía deprimida del
consultorio, mis padres al ver esta reacción decidieron POR MI abandonar las
consultas, lo cual extrañé y aún extraño.
Nunca más volví a tener las
fuerzas que tenia, ahora mis días se basan en atracones máximo 5 al día, vómitos
máximo 12 veces y lagrimas todas las noches que queman mis mejillas… lagrimas
que expresan auto decepción, mis ojos no han vuelto a brillar, mi confianza no
es la misma, todos mis pensamientos se centran en mi apariencia… trato de ser
feliz y ocultarlo todo, pocos saben sobre mi enfermedad pero a ninguno creo
importarle.
Yo misma he traído la
soledad junto conmigo, por supuesto que aun tengo una buena vida social pero no
tan buena como antes, y la extraño demasiado, pero cuando se acerca a mí la
alejo apartándola de mi camino.
Pero mis deseos y mis ganas
de vivir aun continúan, amo a mi familia y sé con certeza que ellos a mi también,
no pude volver a tener esa atención central y total en mi porque pase a ser la
hija sumamente responsable pero de la cual se aprovechan, mi mente se estancó
aun tiene 15 años y a veces pienso que muchos años menos.
No sé lo que me depara el
futuro, de mi enfermedad no tiene la culpa la sociedad ni nadie solo yo… por mi
perfeccionismo, mi competencia, mis ganas de sobresalir y ganar por encima de
todos. No puedo mentir y decir que me curaré, tal vez algún día lo haga, pero
no ahora… hace mucho tiempo dejaron de correr por mi mente ideas suicidas,
ahora soy algo más consciente de la realidad de la vida y lucho por salir
adelante, ser profesional, delgada y feliz es la gran meta que tengo por
cumplir.
Vaya, que curioso. Tu historia me recuerda en cierta parte a la mia, de verdad creo que volver a la consulta psiquiatrica te ayudaria mucho. Es la primera vez que te leo cielo, me gusta mucho tu blog y espero volver a leerte pronto.
ResponderEliminarMe gustaria que nos mantuvieramos en contacto.
http://damnsweetprincess.blogspot.com
Un beso nena
Hola, soy MissInvisible de twitter, pensé que te gustaría hablar. Estoy en http://decaminoalametamorfosis.blogspot.com.es/
ResponderEliminarBueno, espero que te animes y mucha fuerza en todo vale? Sabes que no estás sola y que puedes contar conmigo. Besos.
Hola , me lei tu blog y me gusto mucho , espero podamos estar en contacto , animo con lo que deses y con tu meta claro , en mi blog eres re bienvenida '¡¡
ResponderEliminarsaludos ...
Di