No es raro recostarme en mi cama a llorar. Sentirme poca cosa y despreciable. No es raro sentir que no me aprecio. No es raro que cualquier situación por sencilla que parezca me afecte completamente y devore mis pensamientos, arroje ese demonio interior que comienza a cubrirme poco a poco hasta hacerme suyo.
Cada día me escondo más en mi caparazón, ése que solo mi mente, mi música, mi almohada y yo sabemos. Empiezo a no encontrarle sentido al estar rodeada de tanta gente donde la mayoría no es mi de agrado. Suelo socializar por simple naturalidad, ni siquiera por gusto.
Pasan muchas cosas a mi alrededor pero las reservo en el cajón de mi mente, no quisiera que nadie las supiera, aveces por verguenza, aveces por miedo a ser despreciada o juzgada, aveces por simplemente tener la sensación de no importarle a nadie.
No convivo mucho con mi familia. Mi madre trabaja todo el día y en la noche lo único que hace es hablar por teléfono y luego darnos de tragar, sí tragar, no es una linda palabra pero así es como es. Mi padre lo veo en la tarde, teniendo que almorzar con el, su forma de comer es TAN asquerosa que prefiero comer rápidamente, huir al baño a vomitar y generalmente recostarme en mi cama a llorar de la rabia y fastidio mientras mi padre termina. El se va y llega mi hermano. Últimamente poco hablamos, llevo días en atracones fuertes, no me preocupo por hacer tareas, todo se me va a la borde y de nuevo recurro a mi cama a llorar, lamentar y maldecir. Mi hermana ni hablar, las únicas veces que la veo es a las 5am cuando despierto y la veo dormir.
Tengo que admitir que tengo bastantes amigos, mi vida social no es mala ni mucho menos nula. Pero de que me sirve si no confio en nadie? Tardo mas de 2años para contarle algo de mi vida a alguien que vea todos los días, una amiga o algo parecido... Porqué? No lo sé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario